Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

martes, 14 de octubre de 2008

El año de los tres Papas - venía un Papa eslavo

En la primavera de 1978, el arzobispo de Cracovia fue como un río en crecida. Decenas de intervenciones y homilías. Para desenmascarar la ineptitud crónica de un régimen que no conocía más que los métodos de represión y censura. Pero también para exaltar y apoyar la nueva Polonia que estaba naciendo, la Polonia de los jóvenes, que había recuperado el sentido de la propia historia. (Svidercoschi)




Se encontraba de vacaciones en las montañas Bieszcady, con algunos amigos, cuando le llego la noticia de la muerte de Pablo VI y para el Arzobispo fue un duro golpe porque lo apreciaba mucho, se sentía muy unido a el, lo consideraba un padre.

Cuando se especulaba que seria una elección difícil solo comento “El Espíritu Santo guiará” y al ser elegido Juan Pablo I partió de regreso a Cracovia con el recuerdo de su sonrisa llena de bondad.
Al oír la noticia de su muerte atinó a decir “Inaudito” oraba y se interrogaba…. y en la Misa fúnebre en la Basílica Mariacka expreso “Todo el mundo, toda la Iglesia se pregunta porque…No sabemos que significa esta muerte para la Sede de Pedro. No sabemos que quiere decirle Cristo a la Iglesia y al mundo con esta muerte”. Nunca ni en privado hablo de la sucesión del Papa Luciani… (Dziwisz/Svidercoschi)
El señor Jozef Mucha, chofer de Karol Wojtyla durante 14 años, recuerda que cuando le llevo al cardenal Karol Wojtyla la noticia de la muerte del Papa Juan Pablo I, el cardenal Wojtyla estaba sentado a la mesa almorzando. “Escuché un fuerte ruido. Al recibir la noticia algo se le cayó de las manos al Cardenal. Después lo acompañé al aeropuerto…Buen viaje Eminencia, y hasta pronto, le dije. El Cardenal, después de un profundo y triste suspiro me respondió “Nunca se sabe” (Zapotoczny).

Unas horas antes de la muerte del Santo Padre Juan Pablo I Karol Wojtyla había terminado de escribir su poema Stanislaw, su “deuda” con Cracovia.

Marek Skwarnicki poeta polaco y miembro de Tygodnik Powszechny presente en el funeral en Roma al verlo a Wojtyla allí entre los demás cardenales pensó “Dios mío, y si fuese elegido él?” No era una mera intuición, era algo que se hablaba en los pasillos, se hablaba de un papa no italiano y Wojtyla era bien conocido, por lo tanto papabile. Pero naturalmente se resistía dejar su amada Cracovia. Intuiría él también? Jerzy Turowicz, editor de Tygodnik Powszechny lo veia “distraído” en un almuerzo en el Colegio polaco en Roma y la intuición de Swarnicki no estaba tan fuera de lugar pues Wojtyla nunca había actuado de esa manera. Algo estaba ocurriendo. Después del almuerzo el cardenal invito a Turowicz y a Swarnicki para una sobremesa…pero Swarnicki lo seguía viendo distraído como si no escuchase la conversación, algo totalmente extraño en él. Y cuando Swarnicki mencionó que debía regresar a Cracovia pero que volvería para el 20 de octubre … Wojtyla repitió “20 de octubre” como si se tratase de un futuro inimaginable…la conversación siguió desarrollándose de modo extraño y al entrar su secretario Dziwisz recordándole una reunión pendiente otro gesto extraño…al despedirse el cardenal los abrazo tan fuertemente que ambos quedaron confundidos y absolutamente desconcertados ante las palabras de Dziwisz : “Recen por el cardenal Wojtyla, recen para que regrese a Cracovia”. A Swarnicki ya no le quedaban dudas, se dirigió a Cracovia, de alli a Wadowice seguro que Wojtyla seria el próximo papa. Alguien debía comenzar a escribir su historia. Sus amigos pensaron que estaba loco. (Weigel)
Unas horas antes del cónclave, Karol Wojtyla partió en coche con un amigo hacia el Santuario de la "Madonna delle Grazzie ", en Mentorella, a 40 kms. de Roma, Santuario regido por la congregación polaca de padres resurrecionistas que atienden el Santuario desde hace 150 años, lugar que se convertiría en su refugio mariano más tarde. Al regresar se descompuso el auto y debieron hacer dedo ….casi llegaba tarde al Conclave….alli lo esperaban los 110 cardenales …y el Espiritu Santo.

(Svidercoschi) Historia de Karol de Gian Franco Svidercoschi (Ediciones Internacionales Universitarias , Madrid 2003
(Dziwisz/Svidercoschi): Una vita con Karol de Stanislao Dziwisz/Gian Franco Svidercoschi (Rizzoli 2007)
(Zapotoczny) Aleksandra Zapotoczny: Su amada Cracovia, "Totus Tuus" n. 5 mayo 2007
(Weigel) George Weigel: Witness to Hope (Harper 2005)

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