Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 25 de marzo de 2011

Maria, la esclava obediente del Señor

Marko Ivan Rupnik Anunciación
“ Las palabras de María en la Anunciación: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38), ponen de manifiesto una actitud característica de la religiosidad hebrea. Moisés, al comienzo de la antigua alianza, como respuesta a la llamada del Señor, se había declarado su siervo (cf. Ex 4,10; 14,31). Al llegar la nueva alianza, también María responde a Dios con un acto de libre sumisión y de consciente abandono a su voluntad, manifestando plena disponibilidad a ser «la esclava del Señor».

La expresión «siervo» de Dios se aplica en el Antiguo Testamento a todos los que son llamados a ejercer una misión en favor del pueblo elegido: Abraham (Gn 26,24), Isaac (Gn 24,14) Jacob (Ex 32,13; Ez 37,25), Josué (Jos 24,29), David (2 Sm 7,8) etc. Son siervos también los profetas y los sacerdotes, a quienes se encomienda la misión de formar al pueblo para el servicio fiel del Señor. El libro del profeta Isaías exalta en la docilidad del «Siervo sufriente» un modelo de fidelidad a Dios con la esperanza de rescate por los pecados del pueblo (cf, Is 42-53). También algunas mujeres brindan ejemplos de fidelidad, como la reina Ester, que, antes de interceder por la salvación de los hebreos, dirige una oración a Dios, llamándose varias veces «tu sierva» (Est 4,17).

María, la «llena de gracia», al proclamarse «esclava del Señor», desea comprometerse a realizar personalmente de modo perfecto el servicio que Dios espera de todo su pueblo. Las palabras: «He aquí la esclava del Señor» anuncian a Aquel que dirá de sí mismo: «El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Mc 10,45; cf. Mt 20,28). Así, el Espíritu Santo realiza entre la Madre y el Hijo una armonía de disposiciones íntimas, que permitirá a María asumir plenamente su función materna con respecto a Jesús, acompañándolo en su misión de Siervo.”
Invito visitar el sitio del Directorio Franciscano con un completísimo detalle de enlaces marianos

2 comentarios:

Javier dijo...

Opino que aquel que se presenta ante Dios como un esclavo sera tratado como tal. Todos somos siervos de dios unos de forma conscientes y otros no, un 'pecador' sirve a Dios aun sin saberlo porque cumple con su voluntad, pero un amigo de Dios cumple con su voluntad y de forma consciente porque asi lo ha decidido y por eso esta en el camino. Somos siervos pero la meta es llegar a ser amigos, el antiguo testamento no SIRVE por eso se hizo uno nuevo ...

Ludmila Hribar dijo...

Bueno mira Javier, la palabra esclavo tiene una etimología muy particular.
En cuanto al texto es cita de las palabras de Juan Pablo II y creo que allí el explica muy claramente el servicio de Maria. Por otra parte considero que ningún “pecador”, y lo somos todos, le sirve precisamente a Dios en estado de pecado; el pecado no es su voluntad sino la nuestra pero Dios nos ofrece liberarnos del pecado si queremos, por eso nos hizo libres, mediante los medios que tenemos a nuestro alcance sujeto siempre a nuestro arrepentimiento. Claro que podemos ser “amigos” de Dios y lo somos, pero no tiene nada de malo considerarse siervo de alguien, menos aun de Dios porque siempre y en nuestra condición de criaturas estamos “sirviendo” a alguien y eso debiera ser un orgullo, no una “pesadilla”. El Antiguo Testamento es un libro histórico y es difícil de entender, hay que quemar pestañas para penetrarlo a fondo y no nos tomamos (y me incluyo) el tiempo para su estudio profundo, a veces sencillamente por falta de tiempo. Decir que no sirve es como decir que la historia antigua no sirve por eso se hizo una nueva.