Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

jueves, 28 de julio de 2016

JMJ 2016 (10) Lánzanos Señor a la aventura de la Misericordia


por fin la fiesta  de acogida de los jóvenes con el Papa Francisco que así relata en breve Sebastián Zagari, joven sacerdote acompañando a un grupo de la parroquia del Perpetuo Socorro de San Pedro, Prov. Buenos Aires:

"Hoy fue la fiesta de bienvenida con el Papa en el Parque Blonia, de Cracovia. Fue un momento de mucha alegría para todos nosotros... ¡y seguramente también para Francisco, que se lo veía muy contento! "¡Finalmente nos encontramos!"... asi empezó su discurso, que es para volver a releer después más tranquilos para poder aprovecharlo mejor. Ya al principio agradeció a Juan Pablo II y, cuando todos empezamos a aplaudir, el también aplaudía y pidió "¡más fuerte!". Fue muy especial también cuando nos hizo repetir tres veces, cada vez más fuerte, la palabra "MISERICORDIA"... La tercera vez dijo "¡que lo escuche el mundo!". Es tal vez el mensaje más grande de esta JMJ en este Año Santo... frente a tantas noticias malas, difíciles, dolorosas, que se multiplican en nuestros dias, el Papa nos pide, en nombre de Dios, que multipliquemos la Misericordia... porque de eso tiene necesidad nuestro mundo!..."



“En estos días Polonia – decia el Papa -  esta noble tierra, se viste de fiesta; en estos días Polonia quiere ser el rostro siempre joven de la Misericordia. Desde esta tierra con ustedes y también unidos a tantos jóvenes que hoy no pueden estar aquí, pero que nos acompañan a través de los diversos medios de comunicación, todos juntos vamos a hacer de esta jornada una auténtica fiesta Jubilar, en este Jubileo de la Misericordia.

“La Iglesia hoy los mira, diré además, el mundo hoy los mira, y quiere aprender de ustedes, para renovar su confianza en que la Misericordia del Padre tiene rostro siempre joven y no deja de invitarnos a ser parte de su Reino, un reino de alegría y felicidad, que siempre nos lleva adelante, que nos hace capaces de cambiar las cosas. Ahora les hago la pregunta otra vez. ¿Las cosas se pueden cambiar? (¡Sí!)


Lánzanos a la aventura de la misericordia. 
Invoquémosla todos juntos: María Madre de la misericordia. Ahora todos juntos pidamos al Señor, cada uno en silencio en su corazón.
Señor, lánzanos a la aventura de la misericordia, a la aventura de construir puentes y derribar muros (cercos y alambres), lánzanos a la aventura de socorrer al pobre, al que se siente solo y abandonado, al que ya no le encuentra sentido a su vida. Lánzanos a acompañar a los que no te conocen y decirles, lentamente y con mucho respeto tu nombre y el porqué de mi fe.
Impúlsanos a la escucha, como María de Betania, de quienes no comprendemos, de los que vienen de otras culturas, otros pueblos, incluso de aquellos a los que tememos porque creemos que pueden hacernos daño. Haznos volver nuestro rostro, como María de Nazareth con Isabel, que volvamos nuestro rostro sobre nuestros ancianos, sobre nuestros abuelos para aprender de su sabiduría. Yo les pregunto ¿ustedes hablan con sus abuelos? Más o menos, no? ¿Búsquenlos, ellos tiene la sabiduría de la vida, y vivirán cosas que conmoverán sus corazones.
Aquí estamos, Señor. Envíanos a compartir tu Amor Misericordioso. Queremos recibirte en esta Jornada Mundial de la Juventud, queremos confirmar que la vida es plena cuando se la vive desde la misericordia, que esa es la mejor parte, la parte más dulce, la parte que nunca nos será quitada. Amén.