Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

lunes, 5 de enero de 2009

Sínodo de Cracovia (2) - clave al episcopado de Karol Wojtyla



La implementación local del Vaticano II fue pieza clave en el episcopado de Karol Wojtyla.
Para llevar el Concilio a todas las parroquias e instituciones de su arquidiócesis, lanzo un sínodo diocesano, un sínodo pastoral con una duración de siete años cuyo propósito era reproducir la experiencia del Concilio y brindar a los fieles de la arquidiócesis la oportunidad de leer y analizar los documentos del Concilio.
Como el Sínodo de Cracovia finalizaría al celebrarse el 900 aniversario de la muerte de San Estanislao, el obispo-mártir de la ciudad, el cardenal Wojtyla les daba oportunidad a sacerdotes y fieles que comprendieran el Vaticano II como un Concilio en continuidad con la antigua herencia de la Iglesia, un Concilio fuente de información y actualización. Se organizaron cientos de grupos de discusión, formados por intelectuales y trabajadores, clero y laicos, en un esfuerzo mancomunado por leer el Concilio como un todo integral: como una respuesta católica completa a las preguntas del mundo moderno acerca del significado de la existencia humana, y como respuesta evangélica a la crisis del humanismo de finales del siglo 20.

El Sínodo de Cracovia conformó años de oración, estudio, debates y reflexiones que precedieron el planeamiento de un programa concreto: contrapuesto al esquema de gran parte de Europa occidental y Estados Unidos, donde los planes de implementación a menudo fueron diseñados antes que nadie siquiera tuviese oportunidad de pensar en la revolución Conciliar y su relación con la tradición de la Iglesia. El Sínodo de Cracovia formó nuevas comunidades y facilito una experiencia intensa y profunda de la communio de la Iglesia: lo cual, según Wojtyla, era un paso esencial hacia la implementación programada del Vaticano II.

Como resultado de esta vasta iniciativa, probablemente sin paralelo en el mundo católico, en Cracovia no se presentó ni el Lefebrismo ni la secularización que acompaño la recepción del Concilio en muchos países occidentales.

Tomado y traducido del articulo “Prepared to lead” de George Weigel, publicado por Catholic Education Resource Center

Invito ver mi entrada anterior El Sinodo de Cracovia

domingo, 4 de enero de 2009

Oración por los blogeros


Breve oración por todos aquellos que en sus blogs siembran la Buena Nueva mediante este maravilloso mundo de la tecnología; por todos los lectores y para aquellos que no lo son porque no les interesan las cosas de Dios, para que también ellos encuentren el verdadero Camino:

(texto parcial tomado de la lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso – 2da lectura de hoy 2do domingo después de Navidad)

“doy gracias sin cesar por ustedes, recordándolos siempre en mis oraciones. Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. Que Él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos”.

Primer domingo del año - Jesús verdadero Dios y verdadero hombre

dibujo original Hna Pavla Bajec 1. En este primer domingo del nuevo año, el segundo después de la Navidad, la liturgia vuelve a proponer a nuestra meditación la estupenda página del prólogo del evangelio de san Juan. "Al principio -escribe- era el Verbo..." (Jn 1, 1). El término griego es "Logos", pero en la mente del Apóstol se trata de una referencia a la "Sabiduría", que en el Antiguo Testamento es personificada como reguladora del cosmos y de la historia. "...Y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios... Todas las cosas fueron hechas por él" (Jn 1, 1. 3).
2. Sin embargo, la afirmación sorprendente es esta: "El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros" (Jn 1, 14). Precisamente san Juan, que fija la mirada de la fe en el origen divino de Cristo, insiste con fuerza en la realidad de su encarnación. Junta dos términos aparentemente incompatibles: "Verbo" y "carne". ¡Sí! Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre. Es el Hijo unigénito de Dios, a quien san Juan y los demás Apóstoles "vieron", "oyeron" y "tocaron" (cf. 1 Jn 1, 1-3). En su humanidad, habita toda la plenitud de la divinidad (cf. Col 2, 9).

3. Queridos hermanos, guiados por el evangelista san Juan, acerquémonos al misterio del Niño de Belén, en quien Dios ha revelado plenamente su rostro. Contemplemos en silencio, juntamente con la Virgen María, al Verbo eterno, que por nosotros se hizo niño. A cuantos creen en su nombre, hoy como entonces, les da el "poder de hacerse hijos de Dios" (cf. Jn 1, 12). ¡Este es el misterio y el don de la Navidad!

sábado, 3 de enero de 2009

La virtud de la fortaleza


En la Audiencia General del 15 de noviembre de 1978, continuando con las catequesis acerca de las virtudes cardinales, el Santo Padre Juan Pablo II hablo de la virtud de la fortaleza.

“¿A quién tenemos nosotros por hombre fuerte, hombre valiente? - Preguntaba – al soldado que defiende la patria… o quien expone la propia vida por salvar a alguno que está a punto de ahogarse, o quien presta ayuda en las calamidades naturales: incendios, inundaciones, etc. Y hacia referencia a San Carlos, su santo Patrono, “que durante la peste de Milán seguía ejerciendo el ministerio pastoral entre los habitantes de dicha ciudad” , o “los hombres que escalan las cimas del Everest y los astronautas, que pusieron el pie en la luna por vez primera”.

Pero no olvidaba “otros ejemplos poco conocidos en general pero que atestiguan una virtud grande, a veces incluso heroica. Pienso por ejemplo en una mujer, madre de familia ya numerosa, a la que muchos “aconsejan” que elimine la vida nueva concebida en su seno y se someta a una “operación” para interrumpir la maternidad; y ella responde con firmeza: “¡no!”. Ciertamente que cae en la cuenta de toda la dificultad que este “no” comporta: dificultad para ella, para su marido, para toda la familia; y sin embargo, responde: “no”. La nueva vida humana iniciada en ella es un valor demasiado grande, demasiado “sacro”, para que pueda ceder ante semejantes presiones”.

Y el “hombre al que se promete la libertad y hasta una buena carrera, a condición de que reniegue de sus principios o apruebe algo contra su honradez hacia los demás. Y también éste contesta “no”, incluso a pesar de las amenazas de una parte y los halagos de otra. ¡He aquí un hombre valiente!”

“El miedo quita a veces el coraje cívico a hombres que viven en clima de amenaza, opresión o persecución. Así, pues, tienen valentía especial los hombres que son capaces de traspasar la llamada barrera del miedo, a fin de rendir testimonio de la verdad y la justicia. Para llegar a tal fortaleza el hombre debe “superar” en cierta manera los propios límites y “superarse” a sí mismo, corriendo el “riesgo” …. Para alcanzar tal fortaleza, el hombre debe estar sostenido por un gran amor a la verdad y al bien a que se entrega. La virtud de la fortaleza camina al mismo paso que la capacidad de sacrificarse”
Quería rendir homenaje decía a tantos “valientes desconocidos. “A todos los que tienen el valor de decir “no” o “sí” cuando ello resulta costoso. A los hombres que dan testimonio singular de dignidad humana y humanidad profunda”.

“La virtud de la fortaleza requiere siempre una cierta superación de la debilidad humana y, sobre todo, del miedo…¡Tenemos necesidad de hombres fuertes! Tenemos necesidad de fortaleza para ser hombres. En efecto, hombre verdaderamente prudente es sólo el que posee la virtud de la fortaleza, del mismo modo que hombre verdaderamente justo es sólo el que tiene la virtud de la fortaleza.”

La fortaleza segun el Catecismo de la Iglesia Catolica – Las virtudes

1805 Cuatro virtudes desempeñan un papel fundamental. Por eso se las llama ‘cardinales’; todas las demás se agrupan en torno a ellas. Estas son la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza. ‘¿Amas la justicia? Las virtudes son el fruto de sus esfuerzos, pues ella enseña la templanza y la prudencia, la justicia y la fortaleza’ (Sb 8”,.
1808 La fortaleza – dice el Catecismo de la Iglesia Católica (1808 – “es la virtud moral que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien. Reafirma la resolución de resistir a las tentaciones y de superar los obstáculos en la vida moral. La virtud de la fortaleza hace capaz de vencer el temor, incluso a la muerte, y de hacer frente a las pruebas y a las persecuciones. Capacita par ir hasta la renuncia y el sacrificio de la propia vida por defender una causa justa. “Mi fuerza y mí cántico es el Señor” (Sal 118, 14. “en el mundo tendréis tribulación. Pero ¿Ánimo! Yo he vencido al mundo (Jn 16,33)”

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viernes, 2 de enero de 2009

« Para lograr la paz, educar a la paz ».


“4. En el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del 1o de enero de 1979 dirigía ya este llamamiento: « Para lograr la paz, educar a la paz ». Esto es hoy más urgente que nunca porque los hombres, ante las tragedias que siguen afligiendo a la humanidad, están tentados de abandonarse al fatalismo, como si la paz fuera un ideal inalcanzable.

La Iglesia, en cambio, ha enseñado siempre y sigue enseñando una evidencia muy sencilla: la paz es posible. Más aún, la Iglesia no se cansa de repetir: la paz es necesaria. Ésta se ha de construir sobre las cuatro bases indicadas por el Beato Juan XXIII en la Encíclica Pacem in terris: la verdad, la justicia, el amor y la libertad. Se impone, pues, un deber a todos los amantes de la paz: educar a las nuevas generaciones en estos ideales, para preparar una era mejor para toda la humanidad.”

jueves, 1 de enero de 2009

Cuba “festeja” el 50ª aniversario de su revolución


Hoy Cuba “festeja” el 50ª aniversario de su revolución. No puedo dejar de pensar en el encuentro de Fidel Castro con Juan Pablo II; y en la visita del Santo Padre a Cuba.

Por eso mi pequeña oración de hoy por Cuba y los cubanos:
(de la 1ra Lectura de hoy 1ro de Enero – Lectura del libro de los Números)

“Que el Señor te bendiga y te proteja.
Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y te muestre su gracia.
Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz”.

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Maria Madre de Dios


Hoy celebramos a Santa Maria Madre de Dios.


…“Así pues, al proclamar a María «Madre de Dios», la Iglesia desea afirmar que ella es la «Madre del Verbo encarnado, que es Dios». Su maternidad, por tanto, no atañe a toda la Trinidad, sino únicamente a la segunda Persona, al Hijo, que, al encarnarse, tomó de ella la naturaleza humana.
La maternidad es una relación entre persona y persona: una madre no es madre sólo del cuerpo o de la criatura física que sale de su seno, sino de la persona que engendra. Por ello, María, al haber engendrado según la naturaleza humana a la persona de Jesús, que es persona divina, es Madre de Dios.
4. Cuando proclama a María «Madre de Dios», la Iglesia profesa con una única expresión su fe en el Hijo y en la Madre. Esta unión aparece ya en el concilio de Éfeso; con la definición de la maternidad divina de María los padres querían poner de relieve su fe en la divinidad de Cristo. A pesar de las objeciones, antiguas y recientes, sobre la oportunidad de reconocer a María ese título, los cristianos de todos los tiempos, interpretando correctamente el significado de esa maternidad, la han convertido en expresión privilegiada de su fe en la divinidad de Cristo y de su amor a la Virgen….
”

Invito visitar Directorio Franciscano La Virgen Maria, Madre de Dios

Y Maria Madre de Dios de Corazones. Org.