Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

jueves, 20 de agosto de 2009

A 20 años de Monte del Gozo con Juan Pablo II (1)


"Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14, 6).
Se cumplen 20 años de aquella JMJ que tuvo como “punto central a Jesucristo en cuanto es nuestro camino, verdad y vida (cf. Jn 14,6
En su Mensaje preliminar para las Jornadas el Siervo de Dios Juan Pablo II lanzaba aquella pregunta tripartita, infinita, radical, que invitaba a una reflexión profunda y seria el eje de las Jornadas:
― ¿Has descubierto ya a Cristo, que es el camino?
― ¿Has descubierto ya a Cristo, que es la verdad?
― ¿Has descubierto ya a Cristo, que es la vida?
“…descubrir a Cristo – decía - es la aventura más bella de toda nuestra vida. Pero no es suficiente descubrirlo una sola vez. Cada vez que se descubre, se recibe un llamamiento a buscarle más aún, y a conocerle mejor a través de la oración, la participación en los sacramentos, la meditación de su Palabra, la catequesis y la escucha de las enseñanzas de la Iglesia. Esta es nuestra tarea más importante, como lo comprendió tan bien San Pablo cuando escribió: «Para mí la vida es Cristo» (Flp 1,21).”
Era su tercer viaje a España , la segunda JMJ que se celebraba fuera de Roma (la primera había sido en Buenos Aires). Alrededor de 500.000 jóvenes abarrotaron el Monte del Gozo en torno a Juan Pablo II.
Todo había comenzado el Domingo de Ramos del 27 de marzo de 1988 cuando Juan Pablo II anunciaba que “el año próximo, la Jornada mundial de la Juventud que, en las Iglesias locales se celebrará el Domingo de Ramos, tendrá su momento culminante, los días 19-20 de agosto, con la peregrinación de los jóvenes a Santiago de Compostela, España, a donde iré yo también para reunirme con ellos.”
Y asì el 19 de agosto de 1989 llegaba al aeropuerto de Santiago de Compostela. En su mensaje de bienvenida no podía “silenciar su gozo” porque venía a Santiago de Compostela para encontrarse “con jóvenes católicos de todo el mundo. Desde los más lejanos lugares, de todos los continentes, se dan cita fraternal junto al venerado sepulcro del Apóstol, para vivir unas jornadas intensas bajo el signo común de la fe cristiana”…en ·este lugar privilegiado – decía - , meta de peregrinos y penitentes, halló la joven Europa uno de los factores poderosos de cohesión: la fe cristiana, reavivada sin cesar, que iba a constituir una de sus raíces más firmes y fecundas”.

También en Santiago, como solía hacerlo durante sus viajes apostólicos, tuvo un encuentro con los enfermos (esta vez especialmente con los jóvenes) a quienes como buen conocedor del sufrimiento decía “Yo conozco también ―porque lo he probado en mi persona― el sufrimiento que produce la incapacidad física, la debilidad propia de la enfermedad, la carencia de energías para el trabajo, el no sentirse en forma para desarrollar una vida normal. Pero sé también ―y quisiera hacéroslo ver a vosotros― que ese sufrimiento tiene otra vertiente sublime: da una gran capacidad espiritual, porque el sufrimiento es purificación para uno mismo y para los demás, y si es vivido en la dimensión cristiana puede convertirse en don ofrecido para completar en la propia carne “lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1, 24).

En la Vigilia en el Monte del Gozo saludo a sus amigos, los jóvenes, en diferentes lenguas y - como le gustaba hacer cuando se encontraba con ellos - planteó preguntas que apuntaban a una profunda introspeccion:
¿Qué buscáis, peregrinos?
Esta pregunta nos la tenemos que hacer todos aquí. Sobre todo vosotros, queridos jóvenes, que tenéis ahora la vida por delante. Os invito a decidir de forma definitiva la dirección de vuestro camino.
«¿Qué buscáis?» (Jn 1, 38).
¿Buscáis a Dios?
La tradición espiritual del cristianismo no sólo subraya la importancia de nuestra búsqueda de Dios. Resalta algo todavía más importante: es Dios quien nos busca. El nos sale al encuentro.
¿Dónde está la verdad?
«¿Qué es la verdad?» (Jn 18, 38).
¿En qué consiste la vida?
¿Qué quiere Jesús de mí?
El domingo 20 de agosto celebro la Santa Misa en el Monte del Gozo
Y sus preguntas y sus palabras quedaron grabadas a fuego en la historia de las Jornadas:
¿Por qué estáis aquí vosotros jóvenes de los años noventa y del siglo veinte?
¿No venís aquí tal vez para convenceros definitivamente de que «ser grandes» quiere decir «servir»?
Pero. . . ¿estáis dispuestos a beber aquel cáliz?
Y no solo lo decía, lo reiteraba :
¿Por qué estáis aquí vosotros, jóvenes de los años noventa y del siglo veinte?
¿No sentís también dentro de vosotros «el espíritu de este mundo»?
¿No venís tal vez ―vuelvo a decirlo― para convenceros definitivamente de que «ser grandes» quiere decir «servir»?
¡No tengáis miedo a ser santos!
Esta es la libertad con la que Cristo nos ha liberado (cf. Gál 5, 1)…… dejaos prendar por el!
Sólo Cristo es el camino, la verdad y la vida

Como epilogo de las Jornadas en el Angelus encomendaba a “la Madre celestial las intenciones y los propósitos que han acompañado nuestra peregrinación” invitando a los jóvenes a “dirigir vuestro corazón y vuestra mirada a la Bienaventurada Virgen María, guía y faro resplandeciente en el mar de la vida”

Antes de partir y a expreso pedido suyo el «Peregrino de la Fe.»cumplía con una visita pendiente de su viaje apostólico anterior: Asturias y el Santuario de la Virgen de Covadonga “seno maternal y cuna de la fe y de la vida cristiana para la iglesia que vive en Asturias.” Alli en la Santa Cueva oró durante veinte minutos ante la Santina y coloco en su mano derecha el Rosario. Luego celebró la eucaristía en la explanada de la Basílica. «Covadonga es una de las primeras piedras de una Europa cuyas raices cristianas ahondan en su historia y en su cultura. El Reino cristiano nacido en estas montañas puso en movimiento una manera de vivir y de expresar la existencia bajo lainspiración del Evangelio.» (De la homilia)

El primer Papa que visitaba Covadonga se reservo además unas horas para visitar el Parque Nacional de Covadonga.

A su regreso a Roma el Santo Padre hablo de las Jornadas en su Audiencia del 23 de agosto “La elección de Santiago para el IV Encuentro Mundial de la Juventud no fue casual” – decía – y explicaba que Santiago es uno de esos "santos lugares" donde durante siglos se viene vivenciando la “piedad popular que tiene como objetivo fundamental la renovación interior, la purificación de los pecados mediante la confesión individual y la penitencia”.

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