Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

miércoles, 26 de agosto de 2009

Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (2)

Catedral de Wawel, Cracovia
Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (2)

Capitulo 1.
En este XXV aniversario del pontificado de Juan Pablo II es natural traer a la memoria aquel inolvidable 16 de octubre de 1978, cuando el Colegio cardenalicio, reunido en conclave, eligió como Sucesor de Pedro al Arzobispo Metropolitano de Cracovia, Karol Wojtyla. Y así volvemos a vivir el estupor de entonces. En su misterioso diseño aquel día Dios abría una nueva pagina en la vida de la Iglesia. Una pagina rica en pasos significativos y acontecimientos especiales. Volviendo a aquella fecha no lo hacemos movidos por el sentimentalismo sino animados por el espìritu de la fe, para comprender mejor el alcance y agradecer al Señor de la historia el don de este Papa para la Iglesia y el mundo.
Cracovia y Roma: dos Iglesias hermanas. Porque? El titulo asignado a mi ponencia es como una invitación a mirar el pontificado de Juan Pablo II a través de la “lente” de la experiencia de estas dos Iglesias que, hace 25 años, han sido convocadas de manera especial: una para donar a su propio Obispo, la otra para acogerlo. Donar su propio Obispo, la Iglesia de Cracovia. Recibirlo, la Iglesia de Roma que por primera vez despues de 400 años acogìa un Papa no italiano. Un papa eslavo, «venido de un país lejano…, lejano pero muy cercano siempre por la comunión en la fe y tradición cristiana.» ([1]) como decía el mismo el día de su elección, en su primer saludo a los fieles. Hoy, los vínculos entre estas dos Iglesias pasan por la vida y la persona de Juan Pablo II. Pero no tan solo eso. Es que su pontificado mismo no puede ser comprendido plenamente si no se ahonda en las raíces ancladas precisamente en la Iglesia de Cracovia. Este Papa ha sabido poner al servicio de su misión de Pastor de la Iglesia universal el patrimonio espiritual – extraordinariamente rico – traído a Roma de su Cracovia. En su vida y en su ministerio no se ha producido quiebre alguno sino mas bien una continuidad orgánica entre el “antes” y el “después” de su elección a la Sede de Pedro. Entre su ministerio en Cracovia y su ministerio en Roma existen – como “veremos – lazos profundos, que es importante evidenciar para aprehender por entero el significado de estos 25 años.

[1] Juan Pablo II, De un Pais lejano “Magisterio de Juan Pablo II” 1978, p.3.-

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