Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 8 de agosto de 2009

La capilla en la calle Franciszkanska 3, Cracovia


En mi primer viaje-descubrimiento a Cracovia no había podido entrar a esa capilla sencilla pero de tanto significado. En 2006 fue diferente. Iba mas esperanzada, pero con ciertas dudas si tendría el privilegio. Es una capilla privada! Y lo intente!
El Palacio Arzobispal era todo movimiento, preparativos, voces, sonidos… días muy especiales, vísperas de la llegada del Santo Padre Benedicto XVI a Polonia. Entré al patio, seguí las voces que provenían del costado izquierdo del edificio (resultó ser la cocina). Me asomé y salió una monjita. No nos pudimos entender pero ella intuyo lo que quería. Me hizo ademán que esperase y salió presurosamente. Pronto llego una religiosa que hablaba italiano. Le pedi si era posible visitar la capilla y ella - sin preguntar mucho - amablemente me invito a seguirla. Cruzamos una parte del patio interior, entramos al pasillo, subimos unos escalones o escalera? (estaba tan emocionada que no se como subí) me abrió la puerta y se quedo esperándome - discreta - a la entrada. En la capilla habia religiosas rezando.
La capilla del Palacio de los Arzobispos tiene un significado del todo especial para mi. En ella fui ordenado sacerdote….la capilla está tan cerca que bastan dos pasos para llegar a ella, es un privilegio de todo obispo, pero al mismo tiempo es para èl un gran deber. La capilla está cercana para que en la vida del obispo – la predicación, las decisiones, la pastoral – todo comience a los pies de Cristo, oculto en el Santísimo Sacramento. He sido testigo presencial de la costumbre del arzobispo de Cracovia, el príncipe Adam Sapieha, a este respecto. El cardenal primado Wyszynski, en la homilía fúnebre en Wawel, hablò asi: «Entre tantas características de su vida, hay una que me ha hecho reflexionar. Durante las asambleas de la Conferencia Episcopal, al término de una jornada de trabajo, a veces fatigosa, todos se apresuraban hacia sus casas bastante agotados, sin embargo, este hombre incansable iba a su fría capilla y permanecía allí ante Dios en la oscuridad de la noche. Cuanto tiempo? No lo se…el cardenal tenia que cerrar con broche de oro la fatiga del trabajo de todo el día .... Fue verdaderamente un hombre de oración»
He procurado imitar aquel ejemplo inigualable. En la capilla privada no solamente rezaba, sino que me sentaba allí y escribía. Allí escribí mis libros, entre ellos la monografía "Persona y acto". Estoy convencido que la capilla es un lugar del que proviene una especial inspiración. Es un enorme privilegio poder vivir y trabajar al amparo de esta Presencia. Una Presencia que atrae como un poderoso imán”.
(Juan Pablo II ¡Levantaos! ¡Vamos! (130-132) Editorial Sudamericana, Buenos Aires

Y allí estaba yo entrando en esa Capilla privada del Palacio de los Arzobispos, donde Karol Wojtyla había sido ordenado sacerdote. Todavía siento la misma emoción de entonces cuando recuerdo esos momentos. Camine lentamente por el centro hacia el altar, me arrodillé para besar ese lugar sagrado donde Karol Wojtyla no solo rezaba, sino que se sentaba, escribía, se inspiraba…. No podía creer lo que estaba viviendo. Era verdad? Sentía que estaba tocando el cielo con mis manos….Me quede un rato arrodillada rezando, volví a besar el suelo y me levante. Cuando me di vuelta solo recuerdo la sonrisa de la monjita que me esperaba a la puerta. Pero no me pidan mas detalles porque no recuerdo como sali. Solo se que es una de las tantas vivencias-tesoro que he tenido el privilegio de vivir estos ultimos años y que no hay palabras que las puedan explicar adecuadamente.

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