Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 25 de septiembre de 2009

Juan Pablo II en la Argentina 1987 (7) Mendoza


Terminada la ceremonia en Viedma la comitiva papal volvió a tomar el avión para dirigirse al aeropuerto El Plumerillo, de Mendoza, a los pies del Cristo Redentor, en ese viaje pastoral que Juan Pablo II nos diría era una “acción de gracias al Príncipe de la paz (cf. Is 9, 6)” que os protegió contra la fuerza destructora de las armas, y os iluminó para seguir el camino de la negociación y del diálogo”,
Con gran alegria llegaba a “esta región cuyana, a los pies del Cristo Redentor, y poder contemplar la belleza de vuestros paisajes,” resaltaba sin embargo el significado de aquel símbolo de paz entre argentinos y chilenos que es el “El monumento a Cristo Redentor, inaugurado hace más de ochenta años – (inaugurado el 13 de marzo de 1904) , enclavado en lo alto de la Cordillera, desde donde vigila y despliega su providencia protectora sobre ambos pueblos hermanos. Ha sido El, tenedlo por seguro, quien ha velado siempre, y de modo particular en estos últimos tiempos, para que se cumpla la hermosa leyenda allí estampada: “Se desplomarán primero estas montañas antes que argentinos y chilenos rompan la paz jurada a los pies del Cristo Redentor”.

En Mendoza en esa maratónica velada del martes 7 de abril de 1987 “con sabor a vendimia” “El único Papa que alguna vez pisó Mendoza aterrizó a las 16.45. Al bajar del avion lo esperaban Cándido Rubiolo, arzobispo de Mendoza, y sus pares de San Rafael, San Juan y San Luis; los gobernadores del Cuyo; autoridades legislativas, judiciales y militares, y miles de fieles y fue recibido por el canto de una masa de cantantes de varios coros ensamblados por Felipe Vallesi, que interpretaron «Tú eres Pedro» una canción de cuna polaca y Virgen de la Carrodilla.
Cerca de las 17 en esa visita fugaz que duraría tan solo tres horas pero que se transformo en una jornada histórica por el simple hecho de su presencia, Juan Pablo II transitaba en el célebre Papamóvil por el Acceso Norte rumbo al Predio de la Virgen. Ya en el palco que se levantó en el cruce de los accesos, su Santidad recibió aplausos y voces “Juan Pablo Segundo, te quiere todo el mundo!” y “¡Viva el Papa!” acompañados por lágrimas de emoción y el agitar de pañuelos celestes y blancos y amarillos.
En la homilía centrada en un accion de gracias el Santo Padre nos decia: “Cuántos conflictos y sufrimientos evitados! Por ello, elevamos una vez más, nuestra acción de gracias al Padre de las misericordias por la ayuda dispensada y al mismo tiempo recordamos a las personas que han colaborado eficazmente para llegar al feliz resultado de la Mediación, entre las que no puedo olvidar la egregia figura del cardenal Antonio Samorè y su abnegada labor en esta misión de paz”.

“Su camino de vuelta al Aeropuerto estuvo nuevamente acompañado por miles de personas que, lo despidieron con el mismo júbilo y fervor que le habían demostrado al momento de la histórica, inolvidable bienvenida”

La visita del Papa en 1987 hizo fecundar la semilla plantada decía el informe del Arzobispado.y en los años siguientes se trabajo intensamente por concretar la Opción Pastoral Diocesana:
“Juntos formemos comunidades vivas, misioneras y solidarias para una Iglesia Viva, Misionera y Solidaria”.

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