Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 5 de mayo de 2012

Solidaridad: gobierno vs oposición y el sentido del diálogo






(La foto es mía  La Escuela de Atenas –  Museos Vaticanos – pero invito leer el texto de Wikipedia)



Hace dos años publiqué El arte de dialogar , un artículo de la Dra. Graciela Palau.  Son reflexiones que es bueno desempolvar pues en nada ha cambiado nuestra sociedad de gobernantes y gobernados en la Argentina de hoy.   El artículo no tiene desperdicio. Invito leerlo completo.  Cito aquí solo unos párrafos.

“Solidaridad significa, según Wojtyla, una disposición constante a aceptar y a realizar la parte que a uno le corresponde en la comunidad en función del bien común. Esta orientación hacia el bien común es la que posibilita a cada uno saber cuándo es necesario aceptar una proporción mayor de la responsabilidad y actuación que normalmente le corresponden. La actitud solidaria de un miembro de una comunidad se manifiesta mediante la disposición a complementar lo que hacen los demás. Además, la solidaridad y la actitud que el autor denomina oposición constructiva no son intrínsecamente contradictorias. El opositor es solidario cuando no retira su disposición a actuar y trabajar por el bien común. Al contrario, el opositor es solidario porque quiere participar en su búsqueda. La actitud de oposición auténtica busca la participación social como consecuencia de una honda preocupación por el bien común. Por eso, piensa Wojtyla que el sistema social debe facilitar no sólo que la oposición constructiva se exprese a sí misma dentro del marco de la comunidad, sino también que actúe en beneficio de la comunidad. La búsqueda del bien común debe liberar y apoyar la actitud de solidaridad, pero nunca de forma que sofoque la oposición y se mantenga al margen de ella. Esa actitud solidaria y de apertura a los aportes de la oposición es lo que necesitamos los ciudadanos argentinos en las actuales circunstancias para afrontar esta etapa de nuestra historia. Es preciso un reconocimiento sincero de los aportes de todos los sectores y destacar los puntos de unidad que suelen ser más que las diferencias, para reconducir la gestión hacia la búsqueda del bien común.

En este contexto arroja luz la explicación que hace Wojtyla sobre el sentido del diálogo. Es el diálogo una actitud que conduce a una forma adecuada de seleccionar y resaltar lo verdadero y lo bueno que surge en las situaciones controvertidas. En cambio, intenta eliminar las actitudes y opiniones parciales, preconcebidas o subjetivas que son el origen de enfrentamientos y conflictos empobrecedores de la comunidad. Los titulares de los medios en estos últimos días posteriores a la votación en el Senado, reflejan un reclamo social: la necesidad de diálogo para superar la crisis. La ciudadanía quiere evitar caer nuevamente en las actitudes que Wojtyla llama inauténticas del conformismo y la evasión. Un conformismo superficial o interesado que pretende evitarse problemas o busca ventajas inmediatas. La evasión se produce si los miembros de una sociedad pierden interés en la participación y están ausentes de la vida social porque se les impide toda colaboración. La democracia no se construye con dialécticas y enfrentamientos sino con el diálogo auténtico y la participación de todos. Tenemos que aprender el arte de dialogar, fomentar una actitud de verdadero interés en comprender a los demás y escucharles con verdadero interés. Diálogo es búsqueda del logos, de la verdad o de lo razonable entre dos que se escuchan y entienden….

[…]
Un ordenamiento democrático se basa en principios de solidaridad, en el esfuerzo del trabajo y en el ejercicio de la libertad. Exige reconocer íntegramente los derechos de la conciencia humana, escuchar al opositor del que se pueden obtener aportes para el bien común y reconocer los derechos de todos, sin distinción ni discriminación. En estos principios está el fundamento primario de todo ordenamiento político auténticamente libre.