Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

miércoles, 12 de marzo de 2008

Jornada del Perdón – 12 de marzo de 2000


"En nombre de Cristo os suplicamos: ¡reconciliaos con Dios!

“Con la mirada puesta en el misterio de la encarnación del Hijo de Dios, la Iglesia se preparaba para cruzar el umbral del tercer milenio” y alentaba “a la comunidad cristiana a extender su mirada de fe hacia nuevos horizontes en el anuncio del Reino de Dios”.

De todas las ceremonias que nos regaló la Iglesia guiada por el Santo Padre Juan Pablo II durante ese Gran Jubileo del Año 2000 que habia iniciado la noche de Navidad de 1999, con la apertura de la puerta santa de la Basílica de San Pedro, una de las que tuvo mayor repercusión, dentro y fuera de la Iglesia, fue la Jornada del Perdón, celebrada el 12 de marzo de 2000.

Se nos invitaba a un “un profundo examen de conciencia” a “perdonar y a pedir perdón”.

El estudio del tema La Iglesia y las culpas del pasado había sido propuesto a la Comisión Teológica Internacional de parte de su presidente, el cardenal Joseph Ratzinger, con vistas a la celebración del Jubileo del año 2000. Se trataba de “la purificación de la memoria…. proceso orientado a liberar la conciencia personal y común de todas las formas de resentimiento o de violencia que la herencia de culpas del pasado puede habernos dejado, mediante una valoración renovada, histórica y teológica, de los acontecimientos implicados, que conduzca, si resultara justo, a un reconocimiento correspondiente de la culpa y contribuya a un camino real de reconciliación” “ purificación de la memoria requiere «un acto de coraje y de humildad en el reconocimiento de las deficiencias realizadas por cuantos han llevado y llevan el nombre de cristianos» y se basa sobre la convicción de que «por aquel vínculo que, en el Cuerpo místico, nos une los unos a los otros, todos nosotros llevamos el peso de los errores y de las culpas de quienes nos han precedido, aun no teniendo responsabilidad personal y sin pretender sustituir aquí al juicio de Dios». Juan Pablo II añade: «Como sucesor de Pedro pido que en este año de misericordia la Iglesia, fuerte por la santidad que recibe de su Señor, se ponga de rodillas ante Dios e implore el perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos» 1. Al reafirmar después que «los cristianos están invitados a asumir, ante Dios y ante los hombres ofendidos por sus comportamientos, las deficiencias por ellos cometidas», el Papa concluye: «Lo hacemos sin pedir nada a cambio, fuertes sólo por el amor de Dios, que ha sido derramado en nuestros corazones (Rom 5,5)» (Comisión Teológica Internacional – “Memoria y Reconciliación – La Iglesia y las culpas del pasado).

He extraído el siguiente resumen del comentario de Jesús Colina

“No era la primera vez que Juan Pablo II pedía perdón por los pecados de los hijos de la Iglesia (lo ha hecho unas cien veces en estos 21 años de pontificado). Sin embargo, ese Domingo 12 de marzo, primer Domingo de Cuaresma del año 2000, fue la primera vez que un obispo de Roma presidía una celebración solemne dedicada al reconocimiento, ante Dios y los hombres, de las faltas pasadas y presentes de los hijos de la Iglesia.

El Santo Padre presidio en la Basílica de San Pedro una Misa. Concelebraron treinta cardenales. Quienes abarrotaban la Basílica vaticana (miembros de la Curia romana, representantes del Cuerpo diplomático, peregrinos...) eran conscientes de que asistían a un momento histórico. La cúpula de Miguel Ángel se hizo eco de la confesión de siete cardenales arzobispos, colaboradores cercanos del Papa, quienes junto a él elevaron a Dios siete súplicas de perdón:

El cardenal africano Bernardin Gantin, Decano del Colegio cardenalicio, comenzó pidiendo la purificación de la memoria de los cristianos para que este Jubileo se convierta en un auténtico motivo de conversión.
El cardenal Joseph Ratzinger confesó las culpas de hombres de Iglesia, quienes, en nombre de la fe y de la moral, han recurrido a veces a métodos no evangélicos en su justo deber de defender la verdad
El cardenal vasco-francés Roger Etchegaray confesó los pecados que han dividido a los cristianos.
El cardenal Edward Cassidy reconoció los atropellos cometidos contra el pueblo de la Alianza, Israel.
El arzobispo japonés Stephen Fumio Hamao hizo una confesión pública de las culpas cometidas con comportamientos contra el amor, la paz, los derechos de los pueblos, el respeto de las culturas y de las religiones.
El cardenal nigeriano Francis Arinze invitó a pedir perdón por los pecados que han herido la dignidad de la mujer y del género humano.
El arzobispo vietnamita François Xavier Nguyên Van Thuân, por los pecados que afectan a los derechos fundamentales de la persona.

Invito visitar:
Jornada del Perdón (12 de marzo de 2000)

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