Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

martes, 4 de marzo de 2008

Juan Pablo II y Nicaragua 1983 (2)

En su primer visita apostólica a Nicaragua el 4 de marzo de 1983 el Santo Padre Juan Pablo II realizó una breve visita a la Catedral de Leon, donde tuvo un “primer encuentro en un recinto sagrado con los católicos de Nicaragua” Más tarde se encontraría con los sacerdotes, religiosos, religiosas y seminaristas asegurandoles “comprendo sus dificultades, los acompaño con cariño fraterno y los aliento en su generoso sacrificio eclesial que los une al mérito redentor de la cruz de Cristo” para pasar luego al áerea de la universidad donde, en el campus universitario, les habló a los educadores laicos, “a las personas que en Nicaragua y en los otros países se dedican de un modo u otro a la educación en la fe, tarea que en parte compete a todo cristiano y que a todos afecta vitalmente”. Acorde al Concilio Vaticano II les “impulsó a… vivir plenamente su responsabilidad de bautizados, dando testimonio fecundo de su fe e impregnando con los valores del Evangelio todos los ámbitos del orden temporal (cf. Apostolicam Actuositatem,”



En la Santa Misa en Managua les habló de unidad “todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (cf. Gal 3, 28)…. de la unidad de la Iglesia, del Pueblo de Dios, del rebaño del único Pastor”…agregando “ La triste herencia de la división entre los hombres, provocada por el pecado de soberbia (cf. Gen 4, 4. 9), perdura a lo largo de los siglos. Las consecuencias son las guerras, opresiones, persecuciones de unos por otros, odios, conflictos de toda clase” .

Sí, mis queridos hermanos centroamericanos y nicaragüenses” les dijo “cuando el cristiano, sea cual fuere su condición, prefiere cualquier otra doctrina o ideología a la enseñanza de los Apóstoles y de la Iglesia; cuando se hace de esas doctrinas el criterio de nuestra vocación; cuando se intenta reinterpretar según sus categorías la catequesis, la enseñanza religiosa, la predicación; cuando se instalan “magisterios paralelos”, como dije en mi alocución inaugural de la Conferencia de Puebla (Eiusdem Allocutio ad Episcopos in urbe “Puebla” aperiens III Coetum Generalem Episcoporum Americae Latinae habita, 28 de enero de 1979: Insegnamenti di Giovanni Paolo II, II [1979] 188 ss.), entonces se debilita la unidad de la Iglesia, se le hace más difícil el ejercicio de su misión de ser “sacramento de unidad” para todos los hombres.

Agradeciendo la cortesía de la acogida y haciendo una llamada al pueblo nicaraguense a “avanzar por el camino de la justicia y solidaridad, sin perder la propia identidad cristiana e histórica...” se despedía para besar al dia siguiente la tierra panameña.

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