Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 27 de abril de 2012

Humilde homenaje al Dr. Amadeo Barousse





El pasado domingo 15 de abril, Domingo de la Divina Misericordia,  finalmente se tomó un descanso, el descanso eterno,  el Dr. Amadeo Barousse, un médico entregado a la medicina con cuerpo y alma.  No considero necesario describir su honrosa y prestigiosa trayectoria de vida plena;    hay suficiente material en la web.
Barousse ya está ocupando su “butaca” en el cielo,  de la que hablaba en la entrega de la Carta deHermandad del Hospital San Juan de Dios a él y al Dr Hugo Patarca.   Barousse agradecía terminando con estas palabras:  “ Y ahora le pregunto a Patarca ¿Cómo sigue el juego? … yo me atrevo a proponerle a Patarca una cosa, ya que desde hoy tenemos esta Carta de Hermandad que tanto nos prestigia, por qué no intentamos -intentamos digo- sacar butacas juntos en el cielo.”  


Durante un tiempo   - en aquellos años que mantenía su consultorio en una de aquella serie de preciosas casas estilo ingles sobre la Av. de Mayo de Ramos Mejia, que luego - lamentablemente - fueron desapareciendo, atendió a toda mi familia. Creo que no hay familia eslovena que viva en el Oeste del Gran Buenos Aires,  que en algún momento al menos alguno de sus miembros no haya pasado por su consultorio.

Hace años que no lo visitaba, y ansiaba volver a ver aquel “cuadro” que siempre tuvo en su consultorio: una página de los Evangelios enmarcada, semi quemada (de aquel dia de la quema de iglesias en Buenos Aires) con una nota al pie  El pueblo tiene mala memoria”.   Hubo muchas versiones, pero coincidentes en un punto:  Cito aquí el informe de  Aciprensa y el de LaNacion.    No lo olvidemos. Ante todo :  lucidez, respeto, paz y concordia  en estos tiempos  desorientados y un horizonte plagado de amenazantes nubarrones.

Finalmente,  hace tan solo dos meses estuve en su consultorio y  ante mi pregunta “ y como está usted doctor?” me contó todo.   Hasta llego a preguntarme cuanto tiempo había vivido mi mama después del problema que tuvo y le respondí 5 años. “Ah, yo no voy a vivir tanto tiempo, pero no importa seguiré trabajando el doble” me respondió.   Para una segunda consulta -y que valga la personalización de su vocación hasta el final -  una anécdota: el personalmente estuvo llamándome toda una semana (cuando no estaba en casa) y cuando finalmente me encontró me dijo Hribar donde has estado? Te he buscado toda la semana.”

En su entregada actividad de médico se había buscado tiempo para practicar deporte y el mismo  observó “nunca un sombrero, nada para protegerme”   (quizás no corresponda mencionarlo aquí, pero  valga la observación para quienes no se protegen del sol)

Y para quien quiera comprender su entrega, sus sueños, su espíritu invito leer completo el discurso en el acto de egreso de los residentes en 1989, que terminaba con palabras del monje benedictino Mamerto Menapace :  “No tenemos en nuestras manos la solución de los problemas del mundo, pero para los problemas del mundo contamos con nuestras manos. Cuando el Señor de la historia venga nos mirará las manos”

Barousse se las llevo trabajadas pero limpias, infatigables, abiertas, sinceras.

Que tiene que ver este post con este blog? Mucho porque al ocupar su “butaca” en el Cielo al Dr. Barousse le esperaba otra distinción: la del  "Buen Samaritano" del que habla el Cap VII punto 28 de la Encíclica de Juan Pablo II Salvifici Doloris.

El Dr Barousse fue un maestro de médicos,  ha formado escuela, y aunque son otros los tiempos que corren espero que muchos sigan su ejemplo y que Dios les conceda fortaleza y sabiduría suficiente para no claudicar aún en los momentos más difíciles. 
Acompañemos a la familia con nuestras oraciones.

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