Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

jueves, 12 de abril de 2012

Juan Pablo II en la Argentina 1987 (21) penúltimo día en la Argentina – hace 25 años


Fue un día tan agitado y movido como los anteriores   (aunque se iba acumulando el fervor de las multitudes y del Santo Padre mismo, que se sentía tan bien recibido)  
 Ese sábado 11 de abril a las 8 am  el Papa  ya partía hacia Rosario,  a 204 kilómetros de Buenos Aires, donde celebró la Santa Misa en el Parque de la Independencia, allí al lado del rio Paraná y al Monumento a nuestra bandera con los   “ los colores del cielo: el color del manto sagrado de la Inmaculada Concepción”. La homilía papal tocaba un tema sensible, comprometedor, urgente:   «Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo».   Le escuchamos decir varias veces Vosotros sois la sal de la tierra.....

Vosotros sois la sal de la tierra, ... vosotros sois la luz del mundo” (Mt 5, 13-14). Jesús describe la misión de sus discípulos empleando la metáfora de la sal y de la luz. Sus palabras van dirigidas a los discípulos de todos los tiempos, pero en esta hora adquieren suma importancia para los laicos, que desarrollan su vocación especifica en el ámbito de las realidades temporales, adonde son llamados y enviados por Cristo para que “contribuyan a la santificación del mundo como desde dentro, a modo de fermento” (Lumen gentium, 31).”  Y nos proponía como oración y reflexión “un tema de singular importancia en nuestros días: la vocación y la función propia de los laicos en la Iglesia y en el mundo. “tema que trataría ese mismo año el Sínodo de Obispos en octubre.      “En presencia de la imagen coronada de la Virgen del Rosario” el Papa nos exhortaba a ser  “fieles a nuestra vocación cristiana” y a “trabajar por la extensión del reino de Dios…… para gloria de Dios y para el servicio del hombre!” 
Un hombre fiel, enraizado en el Concilio Vaticano II como lo era él,  no podía dejar de recordarnos que “El Concilio Vaticano II se ocupó también de esta vocación específica, a saber, de los cristianos laicos extendidos por todo el orbe para ser sal de la tierra y luz del mundo; además nos indicó en qué consiste esa vocación y cómo deben comportarse para que su conducta sea “digna de la vocación cristiana”.  “¡El amor se demuestra en el hecho de difundir el verdadero bien, con el fin de transformar el mundo según el espíritu salvífico del Evangelio y preparar su plena realización en el reino futuro! No sois llamados para vivir en la segregación, en el aislamiento……La llamada de Dios no mira al apartamiento, sino a que seáis luz y sal allí mismo donde os encontráis. Cristo quiere que seáis “luz del mundo”
La visita a Rosario fue breve…después del almuerzo voló a Buenos Aires pero ya al subir a la aeronave solicito al piloto que desviara la ruta, para pasar, en vuelo rasante sobre la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján.   Cuando sobrevolaban la ciudad de Luján, Juan Pablo II llamó a los cardenales Aramburu y Primatesta y juntos rezaron el Santo Rosario.  

Desde el Aeroparque su comitiva se dirigió directamente al Estadio Luna Park para tener un encuentro con varios miles de empresarios.  


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