Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

domingo, 11 de mayo de 2008

Juan Pablo II en Bolivia - 20 años - 1


El Cardenal Julio Terrazas miembro del Pontificio Consejo para los Laicos y de la Pontificia Comisión para América Latina, quien llegaba hoy a Roma para participar de la reunión plenaria del Pontificio Consejo para los laicos, decia recordando los 20 años de la memorable Visita Pastoral del “sembrador de justicia y esperanza” su Santidad Juan Pablo II, a Bolivia. "Todavía están vivos en nuestros corazones los gestos de cercanía y las palabras iluminadoras, que siguen siendo muy actuales en el caminar de nuestra Iglesia y de nuestro país, como las que pronunció en su encuentro con el mundo intelectual y la clase dirigente . “Quiero hacer un llamado urgente a todos y cada uno de ustedes, a comprometerles con valentía, cada uno en su propio campo, a hacer de Bolivia una patria común donde no haya ni opresores ni oprimidos, ni señores ni esclavos, sino hermanos que se reconocen como tales y como tales se aman”…….“Busquen sin descanso la armonía en la justicia y en la libertad…... Pongan en juego su sentido de fraternidad y sigan siempre el camino del diálogo, de la comprensión, de la colaboración pensando en el bien de todos”.

El Papa viajero que permanecio en Bolivia entre el 9 y el 14 de mayo de 1988 visitó los departamentos de La Paz, Oruro, Cochabamba, Sucre, Tarija, Santa Cruz y Beni, pero ya en su radio mensaje del 8 de mayo expresó “Deseo entrar en todos los hogares, al menos con el saludo o la bendición….. Mi deseo es sentirme y que me sientan cercano todos los bolivianos, particularmente los más débiles y necesitados, para que el mensaje del Maestro prenda en sus corazones y les dé luz y fuerza en sus afanes, sufrimientos y anhelos”.

El 9 de mayo de 1988 besaba tierra boliviana en el aeropuerto de El Alto de La Paz. En los cinco dias que permaneceria en Bolivia queria compartir aspiraciones y ver de cerca las dificultades de “un pais golpeado por la pobreza, la falta de un mayor desarrollo y recursos, la insolidaridad y la injusticia… también considerar las bases religiosas y éticas que deben fundar todo compromiso de elevación como personas y como pueblo, con el propio esfuerzo y con la solidaridad de los demás”.

Con palabras llenas de respeto, amor y vivo interés por la situación de aquellos que más sufren, que más necesitan, por los menos atendidos, los menos escuchados, los más indefensos se dirigió en sus 21 mensajes a todos los estratos de la sociedad boliviana, a los periodistas, al episcopado boliviano, a diplomáticos, familias, intelectuales, religiosas, sacerdotes diocesanos, religiosos y seminaristas, campesinos, obreros y mineros, a los jóvenes y a los niños, enfermos y ancianos, a los representantes del mundo intelectual y la clase dirigente, a los laicos, catequistas y movimientos de apostolado.

Al despedirse y concluir su itinerario evangelizador agradecia las “manifestaciones de fe, de cordialidad, de entusiasmo y de afecto” y decía “aunque no ha sido posible llegar a todos los lugares de la sierra o del llano, adonde me hubiera gustado acudir” “mi espíritu ha estado muy cercano a todos y cada uno de los bolivianos y bolivianas: familias, jóvenes y niños, campesinos, mineros y obreros, intelectuales y dirigentes, minorías étnicas, pobres y enfermos...” . Habia “visto una Iglesia viva, en la que obispos y sacerdotes, religiosos y religiosas, catequistas y movimientos apostólicos, se han entregado generosamente a la tarea de evangelizar, compartiendo las esperanzas y preocupaciones de la gente, y cooperando a la promoción de la justicia y de la convivencia nacional en la paz y en el progreso”.

¡Dios bendiga siempre a Bolivia! ¡Dios bendiga a cada uno de sus hijos e hijas! ¡Dios bendiga el presente y el futuro de esta querida nación! fué su saludo.
Invito visitar:

2 comentarios:

Edgar Erick dijo...

Gracias Juan Pablo II por tu visita! significó y significa mucho para nosotros.

Ljudmila dijo...

Gracias Edgar por visitar el blog. Juan Pablo II albergaba a toda Latinoamerica en un rincon privilegiado de su corazon.