Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

martes, 8 de julio de 2008

8 de Julio de 1987 Juan Pablo II en Lorenzago di Cadore

Te adoro heno oloroso, porque en ti no encuentro
El orgullo de las espigas maduras.
Te adoro heno oloroso, porque acogiste
A la Criatura descalza.
Karol Wojtyla : Poesias “Canción sobre el Dios oculto” - 11, Biblioteca de Autores Cristianos, 1993

El 8 de Julio de 1987 Juan Pablo II comienza su periodo de descanso. Lo hace por primera vez en Lorenzago di Cadore: volvería varias veces a este pequeño pueblo de 670 habitantes, a 900 mts de altura en los montes dolomíticos italianos, que lo recibió al repique de las campanas de su parroquia y las de todas las iglesias de los alrededores, “concierto” que se repetía todos los días al mediodía para el Angelus. Un pueblo pequeño pero todos los paisajes, paseos, senderos y caminatas, necesarios para un Papa deportista, “el atleta de Dios”, el “hombre de las altas cumbres”, un “teólogo de la montaña, el Papa respetuoso y amante de la naturaleza que el 12 de julio de 1987 en la homilía de la Santa Misa con ocasión de la Fiesta de San Juan Gualberto reflexionaba en Val Visende
“Frente a este panorama de prados, de bosques, de torrentes, de picos majestuosos volvemos a sentir el deseo de agradecer a Dios las maravillas de su obra. Queremos escuchar en silencio la voz de la naturaleza hasta convertir nuestra admiración en oración. Estas montañas, mueven el corazón hacia el sentido del infinito, con el deseo de elevar la mente hacia lo sublime. Estas maravillas creadas por el Autor mismo de la belleza.”

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