Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

lunes, 18 de agosto de 2008

XV Jornada Mundial de la Juventud 2000 - Jubileo de los Jóvenes 1

XV Jornada Mundial de la Juventud 2000 - Jubileo de los Jóvenes
«La Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros (Jn 1,14)

Entre los dias 15 y 20 de agosto 2000 Roma se había convertido en la capital de la juventud, inundada por un “río juvenil” . Jóvenes de 160 países de los cinco continentes pasaron una semana durmiendo en el suelo de escuelas, parroquias, cuarteles y casas de familia para cantar, rezar y celebrar juntos la XV Jornada Mundial de la Juventud que se celebraba en Roma – Tor Vergata.
El Papa acogía a los jóvenes en su diócesis, en su “casa”. La Jornada Mundial empezaba oficialmente el martes 15 de agosto del 2000, con la acogida de los jóvenes en la Plaza de San Pedro.

Dos millones de jóvenes en la “ciudad santuario”! La peregrinación más multitudinaria en la historia de Europa, dos millones de jóvenes que dejaron perplejos a los romanos. Todos pudimos verlo en nuestras pantallas y escucharlos en las entrevistas. Pero nada tiene mayor fuerza que los testimonios de quienes estuvieron allí. Estar, palpar el espíritu, compartir experiencias, participar, dar, ver el propio gozo reflejado en otros rostros, corazones que palpitan al mismo tiempo, que se juegan por lo mismo…..
Fernando del Castillo del Castillo estuvo allí, y lo ha documentado maravillosamente agregando textos propios envidiables. Así introduce sus recuerdos:
È giunta un’era di primavera,/ è tempo di cambiare./ È oggi il giorno sempre nuovo/ per ricomiciare,/ per dare svolte, parole nuove/ e convertire il cuore... (Llegó una era de primavera/ el tiempo de cambiar:/ hoy es el día siempre nuevo/ para recomenzar,/ cambiar de ruta, con palabras nuevas/ cambiar el corazón...)
dice el himno de la XV JMJ.
Todo lo sucedido en esos días memorables nos habla de cambiar, de conversión: el himno, el ambiente que hubo y, sobre todo, las palabras y la actitud del Papa. Ahora nosotros, con la mente y el corazón en Tor Vergata –siamo qui/ sotto la stessa luce/ sotto la sua croce/ cantando ad una voce- dispuestos a poner en marcha la revolución cristiana a la que nos llamó el Papa. Eso sí, empezando por convertire il cuore.
El martes 15 de agosto el Papa dio la bienvenida en primer lugar a los jóvenes venidos de Italia, en la plaza de San Juan de Letrán -catedral de Roma- , donde tuvo lugar la primera JMJ. Les habló de amistad, de acoger a todos los venidos de otros países. También agradeció una pancarta que rezaba “Il Papa, un giovane come noi”, “El Papa, un joven como nosotros”, diciendo: “El Papa vive desde hace ochenta años y los jóvenes lo quieren siempre joven. ¿Cómo hacerlo? Gracias por esta catequesis vuestra”
Desde San Juan de Letrán, Juan Pablo II se dirigió a San Pedro, donde sería el Acto de acogida para los jóvenes venidos desde fuera de Italia. Desde lo alto de la colonnata flameaban ciento sesenta banderas, de los países de procedencia de los jóvenes. La plaza de San Pedro y sus alrededores se encontraban a rebosar. El acto iba a empezar a las siete de la tarde, pero la multitud que encontró el Santo Padre en el camino, hizo que se retrasara hasta las siete y media. En su discurso lanzó la pregunta: “¿A quién habéis venido a buscar?”... Y abrió su alma... Y nos animó a hacer oración para escuchar a Dios en el fondo de nuestra alma”.

“En el Via Crucis del dia 18 una gran marea de jóvenes (más de 300.000) acompañaron con las llamas de sus velas la gran Cruz de madera del Jubileo, la Cruz de los jóvenes por las calles de Roma. Esa Cruz descendería por la escalinata de Ara Coeli escoltada por jóvenes con palmas en sus manos y cruces blancas pequeñas, símbolo de los países en guerra y seguirían el camino hacia el Coliseo. Terminado el Vía Crucis la Cruz fue llevada a Tor Vergata, el lugar del encuentro al día siguiente ”(Domenico del Rio Karol el Grande).

Era la Cruz de los jovenes, la que en el año 2000 prosiguió su peregrinación jubilar por Italia y en la última etapa fue llevada a cuestas de Mantua a Roma por un grupo de 200 jóvenes, para ser entregada a los delegados del Foro Internacional de Jóvenes con las testimoniales palabras: “Durante el camino nos hemos enamorado profundamente de esta Cruz…”


Invito visitar la pagina de Fernando del Castillo del Castillo con enlaces y fotografias. Gracias Fernando!
Mensaje Introductorio - 29 de junio de 1999 - del Santo Padre Juan Pablo II a los jóvenes para la XV Jornada Mundial de la Juventud

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