Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

martes, 12 de agosto de 2008

VIII Jornada Mundial de la Juventud, Agosto 1993 Denver - 1


VIII Jornada Mundial de la Juventud, Agosto 1993 Denver - 1
(en el marco del Viaje apostólico a Jamaica, México y Denver (8-16 de agosto de 1993)


«Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10, 10).

Todas las Jornadas Mundiales han tenido sus características, pero las VIII Jornadas Mundiales de la Juventud venían precedidas de un escepticismo sin precedentes que se había instalado también entre algunos miembros de la Conferencia Episcopal Americana nos dice George Weigel en Testigo de Esperanza, hasta tal punto que habían advertido del probable poco interés que despertarían las Jornadas, porque la sola palabra “peregrinación” de connotaciones extranjeras no poseía atractivo para la juventud norteamericana. La prensa no cesó de especular acerca de las dificultades que Juan Pablo II tendría con los católicos a su manera, los ambientalistas presentaron sus propias quejas, los católicos desilusionados llamaban a “desinvitar” al Papa. Y lo peor era que la duda cundía en algunos medios eclesiásticos. Otros, en cambio, trabajaron con tesón y decididamente promocionando la visita. No obstante nadie podía ignorar el clima de incertidumbre y un temor general que estas Jornadas serian diferentes.
Y lo fueron, y barrieron todas las dudas, acallaron las quejas y disiparon los temores.
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A medida que se acercaba la fecha - continúo basándome en Weigel - algunos pareceres iban cambiando; la expectativa general de 60.000 participantes se había triplicado llegando a mas de 200.000 jóvenes procedentes de todo el mundo. El Mile High Stadium, testigo en el pasado de encuentros fervorosos, estaba por presenciar algo inusual a pesar de las inclemencias del tiempo. Había estado lloviendo y los jóvenes empapados yendo de un evento a otro de las pre jornadas llegaron al Estadio fatigados; no obstante el inusual colorido de la “ola” a la cual se habían sumado los obispos, los cánticos y el entusiasmo invitaban a entrar en clima y todos se unieron al himno “Un solo cuerpo” siguiendo a la joven cantante irlandesa Dana.

Al atardecer cuando el helicóptero del Papa se acercaba al estadio la vista desde su ventana debía ser asombrosa…. El estadio a capacidad colmada y todas las gargantas unidas en un mismo grito “John Paul we love you” . Ni siquiera una tormenta de las Rocosas había podido ahogar la bienvenida a este Super star de 73 años, decía Time.
85.000 jóvenes empapados, zapateando, bailando y agitando los pañuelos le daban una ruidosa bienvenida. Y todos quienes acompañaban a Juan Pablo II se dieron cuenta que aquel 12 de agosto de 1993 con esa Fiesta de acogida estaban cruzando el umbral de la esperanza.
Aplausos y gritos iban en aumento cuando Juan Pablo II comenzó a darles la bienvenida a los jóvenes procedentes de 70 países. Pero el Papa - como siempre lo hacia - les recordó que eran peregrinos, peregrinos por el sendero de la vida, no simples turistas. Y ni bien comenzó a hablar Juan Pablo II buscó una unión aún más intima “Todo encuentro entre los jóvenes católicos y otros jóvenes cristianos debe ser una ocasión para descubrir juntos aún más plenamente las riquezas del mensaje evangélico de la vida y del amor” Y sus saludos en español, francés, alemán, italiano, portugués, polaco ruso, lituano, árabe, tagalo, suahili, coreano y vietnamita abrazaban todo el mundo.

“Mi objetivo – les decia - en este primer encuentro con vosotros es invitaros a entrar en lo más íntimo de vuestro corazón y vivir los próximos días como un encuentro real con Jesucristo. ¡Jesús os ha llamado a Denver a cada uno de vosotros con una finalidad! Debéis vivir estos días de manera que, cuando llegue el momento de regresar a casa, cada uno tenga una idea más clara de lo que Cristo espera de vosotros. Cada uno debe tener la valentía de ir a difundir la buena nueva entre la gente del último tramo del siglo XX, en particular entre los jóvenes de vuestra edad, que guiarán la Iglesia y la sociedad en el siglo próximo”.
“Jóvenes de la octava Jornada mundial de la juventud, responded al desafío que Denver os presenta:
Seguid la cruz «peregrina»; id en busca de Dios, porque podéis encontrarlo también en el corazón de una ciudad moderna; reconocedlo en tantos jóvenes llenos de esperanza y de ideales nobles; percibid el soplo del Espíritu Santo en medio de tantas razas y culturas diferentes, todos unidos al reconocer a Cristo cono camino, verdad y vida de todo ser humano (cf. Ángelus, 5 de abril de 1993)”

4 comentarios:

Joana dijo...

Gracias por este mensaje Ljudmila,
es hermoso!
Que Dios te Bendiga!

Ljudmila dijo...

Gracias Joana por tu visita. Un abrazo.

Francesco dijo...

En los fecundos 27 años de pontificado de Juan Pablo II, es ciertamente difícil seleccionar los "dones" más grandes que ha dejado a la Iglesia.

Pero nadie puede negar que las Jornadas Mundiales de la Juventud están, sin lugar a dudas, entre estos dones más grandes... ¿verdad?

Ljudmila dijo...

Es verdad Francesco, un don de Dios para toda la Iglesia, para todos nosotros. Gracias por la visita.