Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 25 de enero de 2008

Juan Pablo II en la Republica Dominicana 1979

América, abre de par en par las puertas a Cristo! Deja que la semilla plantada hace cinco siglos fecunde tu vida. ¡Adelante América Latina! Ten valor, Continente de la esperanza!

El 25 de enero de 1979 Juan Pablo II, un papa eslavo, en la primera peregrinación apostólica a tan solo tres meses después de su elección como Pontifice, pisaba suelo americano. Su primer escala : Santo Domingo, en un viaje que duraría una semana : del 25 al 31 de enero de 1979. El papa queria estar cercano a esta Iglesia evangelizadora para alentar su esfuerzo, para traerle nueva esperanza en su esperanza... para que cada vez sea más fiel a su misión . Y besaba por primera vez este continente americano.

Realizaba su viaje por la ruta del descubrimiento del Continente, por la ruta que trazaron los primeros evangelizadores, para asistir a la III Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Puebla. Muchos años después, Juan Pablo II le confesaría a un periodista del diario italiano L’Observattore: Siempre he sentido una especial fascinación por América Latina, y República Dominicana fue una vez su puerta.

Este viaje tenia algo de especial, algo único, eran los primeros pasos de Juan Pablo II por su querido “continente de la esperanza”. Más de 300.00 personas, entre dominicanos y turistas se congregaron en la Plaza Independencia para verle y participar de la misa que alli celebró. Dios bendiga a este pueblo, primado de América, repitió el Papa en cada lugar que visitó. Sería su “prueba de fuego” su primer vivencia de la calidez latinoamericana, que no habria de olvidar jamás. Seria su primer beso, su primer abrazo a todos y a cada uno de quienes habitamos esta bendita tierra americana, abriendo sus brazos y proclamando: Vengo hasta estas tierras americanas como peregrino de paz y esperanza, para participar en un acontecimiento eclesial de evangelización, acuciado a mi vez por las palabras del Apóstol Pablo: “Si evangelizo, no es para mí motivo de gloria, sino que se me impone por necesidad. ¡Ay de mí si no evangelizara!” (1Co 9, 16).

En su discurso al Presidente de la República Dominicana expresó:
Desde este evocador lugar del Continente, tierra de férvido amor a la Virgen María y de ininterrumpida devoción al Sucesor de Pedro, el Papa quiere reservar su recuerdo y saludo más entrañable a los pobres, a los campesinos, a los enfermos y marginados, que sienten cercana a la Iglesia, que la amen, que siguen a Cristo aun en medio de obstáculos y que con admirable sentido humano ponen en práctica la solidaridad, la hospitalidad, la alegría honesta y esperanzada, a la que Dios prepara su premio.

Y en la homilía en la Plaza Independencia ese mismo dia recordó a los grandes hombres y a las ordenes religiosas que hicieron árbol frondoso lo que había brotado de tenues raíces. que hicieron la nacion.

Y les pidió a los hijos de la nacion dominicana y a todos los presentes que no se contentaran con que el mundo fuese mas humano. Les exhortó a hacer un mundo explícitamente más divino, más según Dios, regido por fe y en el que ésta inspire el progreso moral, religioso y social del hombre. No perdáis de vista la orientación vertical de la evangelización. Ella tiene fuerza para liberar al hombre, porque es la revelación del amor. El amor del Padre por los hombres, por todos y cada uno de los hombres, amor revelado en Jesucristo. “Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito Hijo, para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga la vide eterna” (Jn 3, 16
Partiría al dia siguiente hacia México y luego Bahamas llevandose recuerdos imborrables que continuarán haciéndome presente les hermosas jornadas vividas en esta cuna del catolicismo en el Nuevo Mundo.
Fuentes:

2 comentarios:

Dolly Mirabal dijo...

Nunca olvidaré ese día en que nuestro querido Juan Pablo II llegó a nuestro país; al besar la tierra sentimos que nos besaba a cada uno/a, no solo a los/as dominicanos/as, sino a todos los latinoamericanos. mi esposo y yo estuvimos participando de esa Eucaristía. ¡Bendito seas Jesucristo porque nos diste a Juan Pablo II y en él te nos diste Tu!

Dolly Mirabal dijo...

Nunca olvidaré ese día en que nuestro querido Juan Pablo II llegó a nuestro país; al besar la tierra sentimos que nos besaba a cada uno/a, no solo a los/as dominicanos/as, sino a todos los latinoamericanos. mi esposo y yo estuvimos participando de esa Eucaristía. ¡Bendito seas Jesucristo porque nos diste a Juan Pablo II y en él te nos diste Tu!
Dolly Mirabal