Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

martes, 29 de enero de 2008

Juan Pablo II y Venezuela, Viaje apostólico 1985

Según la tradición en el año 1651 la Santisima Virgen se le apareció al cacique de los Coromotos – el 1º de mayo de 1942 fue declarada Patrona de Venezuela por el Episcopado Nacional. Foto Templo Votivo y Santuario Nacional consagrado por S. S. el papa Juan Pablo II en 1996 y nombrado Basílica Menor por S. S. el papa Benedicto XVI en 2007

En otro viaje a Latinoamérica Juan Pablo II visitaría Venezuela, Ecuador, Perú, Trinidad y Tobago en 1985En la ceremonia de bienvenida en el Aeropuerto de Caracas el sábado 26 de enero de 1985 expresaba su alegria que la Divina Providencia le permitiera volver a tierras latinoamericanas. Iniciaba su viaje en suelo venezolano, para continuarlo en Ecuador, Peru y Trinidad-Tobago.

Se encontraba otra vez en esta bendita tierra…. en la que viendo el caudal inmenso del Orinoco, Colón creyó hallarse ante «otro mundo de donde puede ser tan acrecentada nuestra fe» (Carta a los Reyes Católicos sobre su tercer viaje), la tierra de Simón Bolivar, cuyo anhelo fue construir en este continente una gran nación, menos por su extensión y riqueza que por su libertad y gloria (Carta de Bolívar, Kingston, septiembre de 1815).


Lo traía un “objetivo bien preciso: tratar de consolidar aquella primera siembra evangélica que se operó en las playas de Cumaná, y que halló pronto expresión visible en la primera diócesis, la de Coro, declarada Ciudad Pontificia por uno de mis predecesores, que según él debía ser «seminario espiritual» para todo su territorio” y lo relacionaba con una proyección concreta sobre los objetivos que habia marcado en su reciente visita a República Dominicana, como preparación al V centenario de la evangelización de América, al que quería dar su aporte personal. Queria «renovar el país por la conversión del corazón». Y agregaba “En este importante y delicado momento de la historia latinoamericana y venezolana, querría impulsar con mi presencia esos objetivos de renovación, que se traduzcan en nuevas metas de recuperación de la integridad familiar, en términos de mayor justicia social, en una búsqueda de nuevas iniciativas en campo de educación de trabajo y de convivencia cívica. No podemos, sin embargo, olvidar que la primera meta a perseguir es la del mayor enriquecimiento interior de la persona, para que con fe en su espíritu y con iluminada conciencia de su vocación temporal y eterna, adopte ante Dios y frente a la realidad humana actitudes coherentes. Actitudes que van mucho más allá de horizontes meramente materialistas. Encomendaba a Nuestra Madre y Señora de Coromoto, patrona de Venezuela, todas esas intenciones y cada uno de los pasos de su viaje.

Venezuela está viviendo un momento difícil. En nombre de la “verdad y la dignidad del pueblo latinoamericano” se propagan sentimientos de odio y rencor entre hermanos internamente y hacia el exterior. Ante esta situación Venezuela “reclama a gritos, por boca de sus niños y jóvenes, que se termine con los odios, los insultos y las descalificaciones y que sus hijos e hijas se reconcilien, se respeten y vivan en paz” (Arzobispos y Obispos de Venezuela –julio 2007)
Al volver a leer las palabras proféticas de total actualidad de Juan Pablo II «renovar el país por la conversión del corazón» suplicamos a Nuestra Señora de Coromoto su proteccion para que Venezuela pueda ser toda suya y que “proteja a Venezuela y la “siga guiando y acompañando en este peregrinar hacia un futuro siempre mejor y nos aliente en el compromiso de hacer realidad las aspiraciones de una Venezuela más humana y más cristiana, para que Jesucristo sea para todos “el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6)” . Mensaje de los Arzobispos y Obispos de Venezuela
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